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Lunes de buenas noticias  -  Evangelio del Domingo

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LUNES 1  DE JUNIO 2026  

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 3, 16-18 

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

 

REFLEXIÓN:

El Evangelio de Juan nos dice algo clave: Dios no viene a juzgar, sino a salvar.

Muchas veces vivimos con miedo a equivocarnos o a no ser suficientes. Pero este mensaje nos invita a confiar: Dios está de nuestra parte.

Creer no es sólo pensar, es confiar y vivir con esperanza.
La pregunta es: ¿vivo desde el miedo o desde la confianza?

 

ORACIÓN FINAL

 Señor Jesús,

gracias porque nos amas sin condiciones.

Ayúdanos a confiar en ti,

a no vivir con miedo,

y a recordar que siempre estás a nuestro lado.

Amén.

LUNES 8 DE JUNIO DE 2026
 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». Disputaban los judíos entre sí: «Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». 

 

REFLEXIÓN

En el Evangelio de Juan, Jesús se presenta como el “pan de vida”.

Todos buscamos algo que nos llene: éxito, amigos, reconocimiento… pero muchas veces eso no basta. Jesús propone algo distinto: una vida que no se acaba, una relación profunda con Él.

Cuando habla de “comer su pan”, se refiere a acogerlo de verdad, dejar que forme parte de nuestra vida.

La pregunta es sencilla:
¿De qué intento llenarme yo cada día?

 

ORACIÓN

Señor Jesús,
tú eres el pan que da vida.
A veces buscamos llenarnos de cosas que no nos satisfacen.

Ayúdanos a acercarnos a ti,
a descubrir que solo tu amor nos llena de verdad,
y a vivir unidos a ti cada día.

Amén.

LUNES DE 15 DE JUNIO DE 2026 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 36 – 10, 8 

En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

 

Reflexión

En el Evangelio de Mateo, Jesús no solo mira a la gente: se compadece. Ve a personas perdidas, cansadas, necesitadas… y actúa.

Después hace algo importante: cuenta con sus discípulos. No lo hace todo solo, les envía a ayudar.

Hoy eso también va con nosotros. No hace falta hacer cosas extraordinarias: a veces basta con escuchar, ayudar, acompañar.

“Gratis habéis recibido, dad gratis” significa compartir lo bueno que tenemos sin esperar nada a cambio.

¿En qué pequeño gesto puedo ayudar hoy a alguien?

 

Oración

Señor Jesús,
tú ves nuestras necesidades y te preocupas por nosotros.
Ayúdanos a no pasar de largo ante los demás,
a tener un corazón atento y generoso,
y a dar gratis lo que hemos recibido.

Amén.

LUNES 22 DE JUNIO DE 2026  

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos». 

Reflexión

En el Evangelio de Mateo, Jesús repite varias veces: “no tengáis miedo”.

El miedo a veces nos frena: a decir lo que pensamos, a ser nosotros mismos, a hacer lo correcto. Pero Jesús nos recuerda algo importante: valemos mucho.

Si Dios cuida de lo pequeño, cuánto más de nosotros. Por eso invita a vivir con confianza y coherencia.

¿Qué miedo me está frenando ahora mismo?

Oración

Señor Jesús,
a veces tenemos miedo: a lo que piensen de nosotros, a equivocarnos, a no encajar.

Ayúdanos a confiar en ti,
a vivir con valentía,
y a recordar que somos valiosos para ti.

Amén.

LUNES 29 DE JUNIO DE 2026 

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 37-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa». 

 

Reflexión

En el Evangelio de Mateo, Jesús propone algo exigente: ponerle en el centro.

No significa querer menos a los demás, sino aprender a amar mejor, con un corazón más libre y auténtico.

También recuerda que lo importante no son solo las grandes acciones: los pequeños gestos cuentan. Un vaso de agua, una ayuda, un detalle… todo suma.

¿Qué lugar ocupa Jesús en mi vida?
¿Qué pequeño gesto puedo tener hoy con alguien?

 

Oración

Señor Jesús,
enséñanos a ponerte en el centro de nuestra vida,
a confiar en ti incluso cuando cuesta,
y a vivir con generosidad hacia los demás.

Amén.

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