Oración de la
mañana
Miércoles de fábula

MIERCOLES 16 SEPTIEMBRE
El secreto del gran tonel
El rey de un país próspero quería comprobar el compromiso y la honestidad de sus habitantes. Anunció que eliminaría todos los impuestos del año siguiente. A cambio, pidió que cada ciudadano acudiera de noche a los jardines del palacio con una jarra de un litro del mejor vino de su propia cosecha y lo vaciase en un gran tonel de madera situado en la plaza central.
Al llegar la medianoche, la gente desfiló en orden y vació el contenido de sus jarras. Todos pensaban lo mismo: "Mi litro de agua mezclado con tanto vino no se notará. Total, nadie lo sabrá y me ahorraré el vino bueno".
Al amanecer, el rey mandó a sus servidores llenar una copa del gran tonel para brindar por su pueblo. Para su sorpresa, cuando probó el líquido, no era vino exquisito; era agua pura y transparente. Todos habían pensado de forma idéntica. Al confiar en que la irresponsabilidad individual se ocultaría en la masa, destruyeron el bien común y se quedaron sin el beneficio prometido.
MORALEJA:
La responsabilidad no es solo cumplir cuando alguien nos vigila, sino actuar con honestidad y compromiso por el bien del grupo, sabiendo que cada una de nuestras acciones individuales construye o destruye la realidad que compartimos.
¿TE AYUDO A BUSCAR UN COMPROMISO? "Mi gota de vino cuenta"
"Entiendo que mis acciones individuales, por pequeñas que parezcan, afectan a todo mi grupo. No me esconderé en lo que hacen los demás para justificar mis descuidos."
PADRENUESTRO.

Miércoles 23 septiembre
TÍTULO DE LA FÁBULA: El vuelo de Kael
Kael era un joven halcón que se sentía atrapado por las estrictas normas de vuelo y seguridad que el viejo instructor de la bandada repetía constantemente. Convencido de que la verdadera libertad consistía en volar hacia donde quisiera sin ningún tipo de límite o prohibición, el joven esperaba con ansias la oportunidad de demostrar su punto a los demás.
Su oportunidad llegó con una fuerte tormenta otoñal; mientras toda la bandada obedecía la orden de refugiarse en el cañón, Kael desobedeció y se lanzó al vacío de forma desafiante. Aunque al principio sintió una gran adrenalina, la violencia del viento superó rápidamente su falta de experiencia, arrastrándolo con fuerza contra las rocas y dejándolo herido y atrapado en una pequeña saliente.
Al día siguiente, tras ser rescatado por su instructor, un Kael arrepentido comprendió la lección más importante de su vida. El viejo halcón le enseñó que las reglas no buscaban aprisionarlo, sino darle el conocimiento necesario para volar seguro, demostrándole que la libertad sin sabiduría ni autocontrol solo te convierte en esclavo de tus propios impulsos.
PETICIÓN U ORACIÓN FINAL
A tu amparo ….

MIÉRCOLES 29 SEPTIEMBRE
Fábula: El secreto del maestro vidriero.
En un reino famoso por sus vitrales, dos jóvenes aprendices, Mateo y Lucas, debían esculpir una joya de vidrio para graduarse en el taller real. Mateo, dotado de una técnica impecable y una mente matemática, calculó cada ángulo a la perfección; trabajaba rápido, con el único objetivo de terminar el primero, obtener el título y ganar el reconocimiento de la corte. Para él, la tarea era solo un trámite obligatorio, una lista de pasos mecánicos que debía tachar cuanto antes.
Lucas, en cambio, avanzaba despacio y soplaba el vidrio con paciencia, observando cómo la luz atravesaba el material. Disfrutaba el proceso, ajustaba los colores pensando en la calidez que sentiría quien mirara la pieza en un día de invierno y ponía toda su atención y alma en cada detalle, sin importarle el reloj.
Mateo se burlaba de su lentitud y le decía: "El vidrio solo necesita técnica, pierdes el tiempo prestando atención a tonterías que nadie va a notar".
El día de la evaluación, el maestro colocó ambas piezas frente al gran ventanal del palacio. La obra de Mateo era simétrica y perfecta, pero al pasar la luz a través de ella, se veía fría y opaca. En cambio, la joya de Lucas reflejó un estallido de colores tan vibrante y lleno de vida que iluminó toda la sala, conmoviendo a los presentes. El maestro sonrió y dictaminó: "La técnica construye la forma, pero solo el corazón y el cuidado que pones en tu trabajo logran darle un alma que inspire a los demás".
Moraleja
Hacer las cosas solo por obligación o por obtener una nota nos convierte en máquinas que producen resultados vacíos. Poner el corazón en lo que hacemos transforma el deber en excelencia; el verdadero valor de nuestro esfuerzo no está en terminar rápido, sino en el cuidado, el orgullo y la dedicación que grabamos en cada detalle de nuestro trabajo.
Deja tu huella con orgullo:
Hoy te invitamos a no conformarte con el 'solo por cumplir'. Busca poner tu mejor energía y atención en lo que hagas, entendiendo que la calidad de tu hacer reflejará quién ERES."
Cuento de navidad. Jorge Bucay
En una casa más o menos humilde de un país cualquiera vivía una familia compuesta por el matrimonio y sus dos hijos. Juan, el hijo mayor de 24 años, casi abogado y Priscila, la pequeña de apenas 4 añitos.
Al acercarse la Navidad el padre había comprado un rollo de cinco metros de papel metalizado para poder envolver los regalos antes de ponerlos en el modesto arbolito, armado desde principios de Diciembre en la entrada de la casa. El 23 en la noche, el hombre se decidió a empaquetar los regalos, más simbólicos que valiosos, para Nochebuena. Qué desagradable sorpresa fue encontrar en el estante del ropero, el tubo de cartón donde venía enrollado el papel metalizado, desnudo de los cinco metros del costosísimo papel de envoltura.
El dinero era bastante escaso en la familia y posiblemente por eso, a pesar de lo avanzado de la hora, el señor explotó de furia y mandó a llamar a su familia para ver quién había utilizado el papel que él compro para los regalos. La pequeña Priscila apareció con la cabeza gacha para decirle a su padre que ella lo había usado.
-¿Pero no te das cuenta que ese papel es muy caro y que tu papa tuvo que trabajar varios días para comprarlo?; ¿Podrías decirme para qué tontería usaste el papel metalizado?
La niña salió corriendo y regresó con un paquete del tamaño de una caja de zapatos, envuelta con varias capas del costoso papel, ahora arrugado e inutilizable.
-¿No te dijo tu madre que no debes tocar las cosas de los mayores para tus juegos? ¿Cómo se te ocurre envolver esa caja con cinco metros de papel dorado?
-Es un regalo de Navidad, papá- dijo Priscila- para el arbolito.
-¿Y se puede saber para quien es este regalo tan valioso como para usar todo el rollo de papel en envolverlo?
– ¿Y para quién va a ser?, para vos, papá.
El hombre se enterneció y abrazándola le pidió disculpas por los gritos. Como nos sucede a todos, con el regalo en las manos quiso saber qué contenía y le pidió a la pequeña permiso para abrirlo. Poco después el hombre volvía a explotar:
-Cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo adentro. ¿Usaste ese papel para envolver una caja vacía?
A la pequeña se le llenaron de lágrimas los ojos y dijo:
-Es que la caja no está vacía, papá, yo soplé adentro cincuenta y ocho besos para vos.
El padre alzó a la niña y le suplicó que perdonara su ceguera y su ignorancia. Dicen que el hombre guardó para siempre la caja debajo de su cama y que siempre que se sentía derrumbado, abría la caja y tomaba de ella un beso de su hija. Esto le ayudaba a recuperar la conciencia de lo que era importante y de lo que sólo eran tonterías.
REFLEXIÓN
Los verdaderos regalos son aquellos que salen del corazón, aquellos que ponen la mirada en los buenos deseos hacia la otra persona y que no ponen su peso en lo material.
Abrimos nuestro corazón en esta Navidad para acoger el regalo de la presencia de Jesús en nuestras vidas.