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Lunes de buenas noticias  -  Evangelio del Domingo

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LUNES 12 DE ENERO  

Evangelio — Marcos 1, 14-20

Después que Juan fue entregado, Jesús marchó a Galilea y comenzó a proclamar la Buena Nueva de Dios;  decía: «Se ha cumplido el tiempo, el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva».  Al pasar junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, su hermano, echando las redes en el mar, porque eran pescadores;  Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejando las redes, le siguieron. Y andando un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano; estaban también en la barca remendando las redes.  Y en seguida los llamó. Ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.  PALABRA DEL SEÑOR.

 

Reflexión 

En este evangelio vemos a Jesús invitando a unos jóvenes pescadores a dejar sus redes y empezar algo nuevo. Si lo pensamos hoy, es como cuando alguien nos anima a salir de nuestra zona de confort y atrevernos a un camino que puede hacernos crecer. Jesús no elige a gente “perfecta” ni famosa: elige personas normales, como cualquiera de nosotros, y les propone un proyecto que da sentido y ayuda a otros. Esta lectura nos recuerda que todos tenemos la oportunidad de cambiar, de mejorar y de decidir qué tipo de huella queremos dejar en el mundo. A veces basta con escuchar, confiar y dar ese primer paso que nos cuesta, pero que puede transformar nuestra vida.

Preguntas para la reflexión

  1. ¿Qué “redes” (miedos, hábitos o excusas) me impiden dar pasos hacia lo que realmente quiero o hacia lo que puede hacer bien a los demás?

  2. ¿Qué llamada o invitación positiva siento hoy en mi vida y qué podría hacer para responder a ella de manera valiente?

Oración 

Señor Jesús, ayúdame a escuchar tu llamada en medio de mis tareas y preocupaciones.
Dame valentía para dejar atrás lo que me frena y para elegir lo que me hace crecer.
Acompáñame cuando empiece algo nuevo y guía mis decisiones.
Enséñame a ser luz para los demás con mis palabras y acciones.
Que cada día pueda seguirte con alegría y confianza.

Así te lo pedimos, Así sea. 

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LUNES 19 DE ENERO

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Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 29-34

 

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

 

Reflexión:

Hoy el evangelio nos invita a mirar de frente a Jesús con los ojos de Juan Bautista, sin vacilaciones, con coraje y a escucharlo con un corazón sincero y bien dispuesto. Que cada uno de nosotros pueda decir, como Juan: “He visto al Señor obrando en mi vida, y quiero anunciarlo.”

Pidamos al Espíritu Santo  que nos convierta en testigos humildes, valientes y fieles, que sepamos señalar a Cristo en un mundo que necesita encontrarse con Él. Que como Juan tengamos el coraje de seguir anunciando con palabras y con nuestras vidas que Jesús es Dios y es la palabra de amor del Padre para el mundo.

 

Oración final:

Jesús, ayúdame a abrir mi mente y mi corazón a lo nuevo.

Dame valor para dejar atrás lo que no me hace crecer

y para vivir cada día con alegría, libertad y esperanza.

Que tu presencia transforme mis decisiones y mi camino.

 Así te lo pedimos, así sea. 

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LUNES 26 DE ENERO 

En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:

«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Dijo también:

«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado. PALABRA DEL SEÑOR.

Reflexión:

Jesús nos habla del reino de Dios como una semilla que crece sin que nadie sepa exactamente cómo. A primera vista, es algo muy pequeño y casi invisible —como tus buenos pensamientos, una ayuda discreta o una oración silenciosa—, cosas que parecen insignificantes. Pero eso tiene un gran mensaje: a veces lo más importante no se ve de inmediato y Dios sigue trabajando incluso cuando no notamos el cambio. Nuestra fe puede empezar muy pequeña, pero con paciencia, esperanza y acciones buenas, puede llegar muy lejos —como un árbol grande que da sombra a muchos. 

Oración:

Señor, ayúdame a ver lo valioso de cada pequeño gesto de bondad y de fe. Que pueda confiar en Ti incluso cuando no veo resultados inmediatos. Haz que mi corazón sea tierra buena donde Tu Palabra dé fruto. 

Así te lo pedimos, así sea. 

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