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Lunes de buenas noticias  -  Evangelio del Domingo

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Lunes 4 mayo 2026

Lectura del Evangelio según San Juan (Jn 14, 1-12)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

 

REFLEXIÓN

Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida… esa frase la hemos oído muchas veces… ¿pero qué te dice a tí?

¿De verdad intentas recorrer el camino que Jesús te muestra? El camino de Jesús es el camino de la bienaventuranza, el de la verdad, el de la justicia, el de la misericordia y la ternura… ¿es ese el sendero que recorres cada día?

 

Cuando tienes algún conflicto, ¿buscas arreglarlo desde el perdón y la paz? 

Con tus actitudes, ¿crees que transmites luz o todo lo contrario? 

 Los cristianos no somos gente diferente sino que, en medio de nuestros errores e incoherencias, queremos caminar por este Camino que Jesús propone, y como Él intentar ser Verdad y Luz.

Pero para conseguirlo, hay que proponérselo… y recordar, que Jesús está a nuestro lado para guiarnos.

Le pedimos en esta mañana a la Virgen de las Escuelas Pías, que nos ayude a ser fieles a esta promesa de Jesús, , diciendo:  A tu amparo…

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Lunes 11 de mayo

Lectura del Evangelio según San Juan (Jn 14, 15-21)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

 

REFLEXIÓN

Jesús nos lo dice claro: Amar al Señor significa cumplir sus mandamientos, pues el amor auténtico se manifiesta en las obras.

Él nos ha elegido para llevar su Mensaje de Amor al mundo, pero no basta con hablar… hay que actuar como Jesús actuaría.

No es fácil… pero Él nos promete que estará con nosotros. Sólo hay que estar atentos para verlo en nuestra vida.

En esta mañana, cierra los ojos, habla a Jesús, que camina a tu lado… pídele ayuda para cumplir sus mandamientos, para ser verdadero testigo de su amor. 

Y recuerda que Él lo ha prometido: No nos deja solos. Está a nuestro lado siempre.

 

Rezamos a Dios, que nos ama: Padrenuestro…

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LUNES 18 de mayo

Lectura del Evangelio según San Mateo (Mt 28, 16-20)    

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

 

REFLEXIÓN

El Evangelio de hoy es un Evangelio que da sentido a todo: Jesús nos envía como mensajeros suyos.

No hay nada mejor que saber que Dios tiene un propósito para ti; que Dios cuenta contigo. 

Hoy Jesús te  manda a ti… te ha mirado a los ojos y te ha elegido. Eso no quiere decir que tengas que irte lejos necesariamente a hablar de Él, significa que debes vivir de un modo diferente ahí donde estás: en tu clase, en casa, con los amigos…

Pregúntate si tu vida refleja lo que Jesús enseñó: amar, perdonar, ayudar, no excluir…

Hoy vamos a intentar hacer algo concreto con lo que podamos decir que estamos siguiendo el estilo de Jesús, algo que al final del día podamos ofrecer al Señor como prueba de amistad.

Para acabar releemos la última frase del Evangelio: esa promesa de Jesús que nos dará la fuerza para vivir de un modo diferente.

Ponemos todo esto en manos de la Virgen: A tu amparo…

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Lunes 25 de Mayo

Lectura del Evangelio según San Juan (Jn 20, 19-23)    

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

 

REFLEXIÓN

A veces la vida se siente como esa habitación del Evangelio: puertas cerradas, miedo, dudas, inseguridad. Los discípulos no eran héroes; estaban asustados, escondidos. Y justo ahí, en medio de ese miedo, aparece Jesús.

No llega reprochando ni juzgando... Lo primero que dice es: “Paz a vosotros”. Es como si dijera: tranquilos, estoy aquí, no tengáis miedo, empezamos de nuevo.

Y eso también vale para ti. En tus momentos de inseguridad, cuando sientes presión por encajar, cuando te sientes solo, cuando tienes miedo al futuro… ahí también puede entrar Jesús. 

Hoy mismo te dice:  “tranquilo, estoy aquí, no tengas miedo, empezamos de nuevo”.

Él está a la puerta, esperando… y viene a darte fuerza y una misión.

Como a los discípulos, nos manda su Espíritu Santo, para que no nos sintamos solos; para que seamos capaces de todo.

Cierra un momento los ojos y dile por dentro:  “Ven Espíritu Santo. Necesito tu paz y tu fuerza”. (lo repetimos dos veces)

Acabamos rezando a la Virgen: A tu amparo y protección…

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Fundación Educativa Escolapias

A tu amparo y protección...

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