Oración de la
mañana
LUNES 4.
HOY REZAMOS A TRAVÉS DEL EVANGELIO TENIENDO EN CUENTA LA SITUACIÓN QUE HA PROVOCADO -LA DANA-, lo que hemos vivido estos días donde se nos invita a SER SANTOS con nuestros gestos en la vida cotidiana y a REZAR por todos los afectados en esta zona de España.
El evangelio de esta semana nos ofrece una pregunta que hacen los discípulos a Jesús y dos respuestas. La pregunta es: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Jesús invita a vivir con estos mandamientos que serán nuestra fuerza. «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo"
Jesús nos anima a vivir amando a Dios y a los demás con nuestros gestos, de esta forma quien lo vive así, ESTÁ MÁS CERCA DEL REINO DE DIOS.
VEMOS EL VIDEO: https://www.quierover.org/watch.php?vid=1ce57aecd
Reflexión:
Recordamos a todos los damnificados por LA DANA. Personas maravillosas que han dejado su vida mientras trabajaban, o volvían a casa, o en su barrio. Han recorrido una vida llena de experiencias por las que damos gracias. Miramos también a sus familias, el dolor de cada una de ellas, el sufrimiento por su fallecimiento o desaparición.
Y miramos también el corazón SOLIDARIO de todos los que están trabajando en el sitio por rescatar, limpiar y favorecer la vuelta a la calma y por los VOLUNTARIOS que caminan hasta allí con su mochila llena de ALIMENTOS, MANTAS, ETC..., todos seres humanos que vuelven su MIRADA hacia la necesidad y SE PONEN EN MARCHA PARA HACER LO QUE ESTÉ EN SU MANO amando al prójimo.
Pedimos por los DIFUNTOS y por los que siguen dando LA VIDA CON SU VIDA por los demás. SANTOS y DIFUNTOS, todos seres humanos que Dios acoge y por los que damos gracias.
A la Virgen de los DESAMPARADOS le decimos: A tu amparo y protección ...
LUNES 11 - EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 10, 17-30
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».
Pedro se puso a decirle:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna».
Reflexión.
Este pasaje revela la tensión entre la riqueza material y la vida espiritual. Jesús le dice al joven rico que, aunque haya cumplido los mandamientos, aún le falta desprenderse de sus posesiones para alcanzar el tesoro eterno. La dificultad que señala para los ricos refleja cómo las preocupaciones materiales pueden obstaculizar el camino hacia Dios. La reacción de los discípulos muestra su sorpresa y confusión sobre la salvación. Jesús, sin embargo, aclara que lo imposible para el hombre es posible para Dios, subrayando la confianza en su amor y la promesa de recompensa eterna para quienes dejan todo por Él. Escribe en tu cuaderno de bitácora que cosas materiales no son imprescindibles en tu vida. ¿Cuáles son aquellos valores que sí son imprescindibles?

21 octubre
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 13-21)
En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta
conmigo la herencia».
Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad:
guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de
sus bienes».
Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y
empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y
se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré
allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes
almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios
le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.
Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».
Reflexión
A veces nos preocupamos demasiado de las cosas materiales, sin embargo, cuando buscamos
un amigo, ¿nos importa lo que tiene o cómo es con nosotros? ¿Qué es lo que hace brillar ante
nuestros ojos a la gente que queremos? No es el dinero que tiene, ni siquiera las cosas que
puede darnos. Lo importante es lo que compartimos con ellos, el bien que nos hace su cariño,
su consejo…
Eso es también lo más importante de nosotros, porque lo material viene y va, y no es lo que
quedará de nosotros.
Ayer celebrábamos el día del Domund. Los misioneros son gente luminosa, gente que sabe lo
que de verdad tiene valor, y dan su vida cada día, para transmitir el mensaje de amor de Jesús.
Esta mañana, nuestra oración es por ellos.
VIDEO DEL PAPA DEL MES MISIONERO: https://youtu.be/OcG9q_lcsQc?feature=shared
ORACIÓN:
Señor, te pedimos por los misioneros. Mantén su fortaleza y su valentía. Ayúdales a seguir
llevando tu luz allá donde estén. Amén

28 de octubre
Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,46-52):
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».
Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí».
Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo».
Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama».
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?».
El ciego le contestó: «“Rabbuní”, que recobre la vista».
Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado».
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
PALABRA DE DIOS
El Evangelio de hoy nos habla de Bartimeo, un ciego que no ve; no ve colores, ni formas, ni rostros; está sumido en la oscuridad más absoluta, pero la ceguera de los ojos de su cara no le impide tener confianza en lo que Jesús puede hacer por él y no está dispuesto a renunciar a ello. Cualquiera de nosotros podemos ser Bartimeo.
Como a Bartimeo, Jesús nos pregunta a cada uno de nosotros ¿qué quieres que haga por ti? Y por fin llega nuestro momento, el de hablar con Dios, de corazón a corazón, Él sabe cuáles son nuestras necesidades y carencias, hemos escuchado su Palabra, pero ahora Él quiere escuchar nuestras palabras, con sinceridad y sencillez. Quiere que me reconozca tal y como soy. ¿Soy capaz de darme cuenta que le necesito?
Pedimos para que siga siendo nuestra LUZ, que no nos separemos de ÉL. Se lo pedimos.

