Oración de la
mañana
Lunes de buenas noticias - Evangelio del Domingo

EVANGELIO LUNES 7 - SEPTIEMBRE
El primer día de la semana nos trae la buena noticia durante todo el curso. Hoy nos toca conectar con la Buena Noticia de nuestro amigo Jesús. ¿Te has acordado de Él este verano? ¿Has llevado en tu mochila, en tu corazón las palabras y oraciones que nos invita a compartir y a vivir?.
Ayer las lecturas que se leyeron en misa nos dicen que le pidamos para este año que nos abra (EFFETA= ABRETE) los oídos, para no perdernos las grandes historias que nos cuenta y nos van a suceder, y que abramos nuestra boca para poder decir palabras bonitas hacia los que nos rodean. Escucha la palabra que leemos y pídelo a Jesús que te anima a ser su amigo y contar con Él, a abrir tu corazón para sacar la LUZ. FELIZ CURSO.
Del Evangelio según San Marcos (Mc 7, 31-37)
En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: -Effetá (esto es, "ábrete"). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: -Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos. PALABRA DE DIOS.

EVANGELIO LUNES 14 - SEPTIEMBRE
Del Evangelio según San Marcos (Mc 18, 21-35)
En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hast
a setenta veces siete.
REFLEXIÓN:
Comenzamos el curso con una invitación a mirar nuestro corazón, está tranquilo, descansado,.... ¿podemos seguir cuidándolo? Es una desgracia ser duros de corazón. Somos comprensivos con nosotros mismos, y así queremos y así exigimos que sea Dios con nosotros, pero no hacemos lo mismo con los otros hermanos. ¿Por qué? Nos cuesta tener paciencia y antes de actuar pensar. Tenemos un curso por delante para demostrar responsable y libremente que nuestro corazón es GRANDE. Mira a tu compañero y si puedes, dale un abrazo, o choca los cinco, o sencillamente dile: Me alegro de estar de nuevo aquí contigo.

LECTURA DEL EVANGELIO-21 SEPTIEMBRE
Lectura del Evangelio según san Mateo 20,1-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido».
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.
Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”.
Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña».
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.
Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos». PALABRA DE DIOS
REFLEXIÓN (escucha y ve pensando en ti mismo/a...y tus respuestas)
La verdad es que la estricta justicia nuestra no es tan estricta ni tan justicia. Dios nos dice que si fuéramos tratados en estricta justicia por Él –y también por los hombres -, tendríamos menos de lo que tenemos, seríamos menos de lo que somos en la sociedad
Dios no está sometido al tiempo: no hay últimos ni primeros. Ese es un asunto nuestro. Lo que Dios quiere es que se responda a su llamada, “al amanecer” o a “media tarde”. Lo que sí pide que se sea fiel a lo que Dios quiere de cada uno y realicemos lo que se les pide; sin pedir cuantas a Dios por su actitud con los demás.
Mejor que protestar por la generosidad de Dios ante el hermano y dejarnos llevar por la envidia, debemos imitar su manera generosa de actuar, tratar de que nuestros planes se acomoden cada vez más a los suyos. Eso es la justicia verdadera.

Lectura evangelio 28 septiembre
Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: - ¿Qué os parece?
Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña". El le contestó: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. El le contestó: "Voy, señor". Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre? Contestaron: - El primero. Jesús les dijo: - Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis. PALABRA DE DIOS.
Reflexión
Lo que cuenta, podríamos decir, son las obras, el compromiso, recordando aquello de no basta decir ¡Señor, Señor!. El acento está, justamente, en aquellos que habiéndose negado a la fe primeramente, se dejan llenar al final por la gracia de Dios, aunque esto sirve para desenmascarar a los que dicen que sí y después hace su propia voluntad, no la del padre. ¿Intentas ser coherente y responsable con lo que dices y haces? o ¿eres de los que por delante dice una cosa y después hace otra?
Dios nos invita con libertad a ser responsables, pongamos nuestra confianza en que podemos hacerlo y dejémonos ayudar por Dios.