Miércoles de fábula

Image by Stephanie LeBlanc

Todos y cada uno de nosotros somos diferentes. Tomar decisiones por uno mismo es importante y no dejarnos llevar por lo que los demás piensen o nos digan que tenemos que hacer. Aunque haya gente que se comporte mal no todos tenemos que hacer lo mismo, está en nuestras manos ayudar a ser mejores día a día.

La rana ayudó al escorpión a pasar el río a pesar de tener miedo, el escorpión agradeció su ayuda y venció su naturaleza de picarle. 

¿Y vosotros? ¿Sois capaces de renunciar a vuestros intereses para beneficiar a los demás?

Comentad entre todos buenas acciones que hacéis día a día que os cuestan pero que ayudan a los demás.

A una pequeña ciudad llegó un día en tren llevando una gran maleta un hombre curioso. Se llamaba Juan, y tenía una pinta muy normal; lo que le hacía especial es que todo lo que hablaba, lo hacía cantando ópera. Daba igual que se tratara de responder a un breve saludo como "buenos días"; él se aclaraba la voz y respondía:

- Bueeeeenos diiiiiiias tenga usteeeeeeeed.

Y la verdad, a casi todo el mundo se le hacía bastante pesadito el tal Juan. Nadie era capaz de sacarle una palabra normal, y como vivía bastante humildemente a menudo le trataban con desprecio, burlándose de sus cantares, llamándole "don nadie" y "pobretón".

Pasaron algunos años, hasta que un día llegó un rumor que se extendió por toda la ciudad: Juan había conseguido un papel en una ópera importantísima de la capital, y todo se llenó con carteles anunciando el evento. 

Nadie dejó de ver y escuchar la obra, que fue un gran éxito, y al terminar, para sorpresa de todos en su ciudad, cuando fue entrevistado por los periodistas, Juan respondió a sus preguntas muy cortésmente, con una clara y estupenda voz.

Desde aquel día, Juan dejó de cantar a todas horas, y ya sólo lo hacía durante sus actuaciones y giras por el mundo. Algunos suponían por qué había cambiado, pero otros muchos aún no tenían ni idea y seguían pensando que estaba algo loco. 

No lo hubieran hecho de haber visto que lo único que guardaba en su gran maleta era una piedra con un mensaje tallado a mano que decía: "Practica, hijo, practica cada segundo, que nunca se sabe cuándo tendrás tu oportunidad", y de haber sabido que pudo actuar en aquella ópera sólo porque el director le oyó mientras compraba un vulgar periódico.

 

REFLEXIÓN

La confianza es un valor que se trabaja con fé y empeño. Confiar, tanto en uno mismo como en Dios, es un trabajo diario de constancia y amor que siempre da sus frutos. 

Los voluntarios de Manos Unidas, desde la mayor generosidad que poseen, confían en que sus actos puedan ayudar y guiar a los que más lo necesitan.

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Una vez el padre de una familia muy rica llevó a su hijo a pasear por el campo, con el propósito de que su hijo viera lo pobres que eran unos campesinos.

Pasaron un día y una noche en una sencilla casita de una familia muy humilde. Cuando regresaban a su casa en su lujoso coche, el padre le preguntó a su hijo:

— Hijo, ¿qué te ha parecido el viaje?

— ¡Muy bonito, papi!

— ¿Has visto qué pobre era la gente?

— Sí —, respondió el niño.

— ¿Y… qué has aprendido, hijo? — insistió el padre.

— Vi — dijo el pequeño — que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina que llega hasta la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas enormes en casa, ellos tienen las estrellas. Compramos toda nuestra comida, ellos cultivan la suya. Tenemos muros alrededor de nuestra casa para protegernos, ellos tienen amigos que les protegen. Pero lo que más me llamó la atención es que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Aquí tenéis que trabajar todo el tiempo y estamos juntos menos tiempo del que me gustaría.

El padre se quedó mudo … y su hijo agregó:

— Gracias, papi, por enseñarme lo pobre que somos.

 

REFLEXIÓN:

Jesús, a través de las Bienaventuranzas, nos enseña un estilo de vida para ser feliz. Todas las personas deseamos serlo, aunque a veces creemos que para ser feliz es suficiente con tener mucho dinero. ¿Te sorprendería saber que Dios desea que seas feliz?. Pues así es, aunque quizás sea bastante diferente de lo que tú y yo esperamos. A veces la felicidad no depende de las cosas que tenemos o que nos suceden. La felicidad es un sentimiento que tenemos debido a lo que pasa en nuestro corazón. 

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SEMANA DE MADRE PAULA:


 

Miércoles 23 febrero

 

Podemos leer hoy el cuento con la vida de Madre Paula. ¡Presta mucha atención para acertar todas las preguntas del final!