Lunes de buenas noticias  -  Evangelio del Domingo

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Lunes 31 enero

 

Evangelio (Lc 4, 21-30): En aquel tiempo, Jesús comenzó a decir en la sinagoga: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy». Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?». Él les dijo: «Seguramente me vais a decir el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio». 

 

Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarlo. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.

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Lunes 7 febrero

 

Evangelio (Lc 5,1-11): En una ocasión, Jesús estaba a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre Él para oír la Palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para pescar». Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes». Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. 

 

Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador». Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres». Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.

 

Jesús le pide a Pedro que vuelva a echar las redes y que no tenga miedo. Pedro le escucha, confía en Él y le sigue. Lo mismo hacen sus amigos. En la actualidad muchos misioneros y misioneras siguen a Jesús desde distintos puntos del planeta, luchando contra el hambre, la miseria y la desigualdad. 

Hoy Jesús nos invita a colaborar para construir un mundo mejor, como hacen muchos voluntarios y voluntarias de MANOS UNIDAS. 

Jesús, quiero ser tu amigo/a como fueron tus discípulos. Ayúdame a ser una persona amable y respetuosa, enséñame a compartir y a preocuparme por quienes lo necesitan.

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Lunes 14 febrero

Evangelio (Lc 6,17.20-26): En aquel tiempo, Jesús bajó de la montaña y se detuvo con sus discípulos en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón. Y Él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas. 

»Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas».

Explicación

 

En este Evangelio Jesús nos explica que la felicidad no está en las cosas materiales, en tener muchos juguetes, mucho dinero ... .ni en ser el más importante de la clase.

Jesús nos enseña las Bienaventuranzas como camino para ser feliz, sirviendo y ayudando de corazón a los más necesitados, compartiendo con ellos pequeños actos llenos de amor, de generosidad, preocupándonos cada día por los que tenemos a nuestro alrededor y así conseguiremos ser felices y ser siempre AMIGOS y AMIGAS de Jesús.

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Lunes 21 febrero

 

Evangelio (Lc 6,27-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.

 

»Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los perversos. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».

 

Jesús nos invita a tratar con cariño a todas las personas, no solo a quienes nos tratan bien. Muchas veces, las personas nos comportamos mal con los demás porque nos sentimos enfadados, tristes, preocupados o nerviosos… En este trocito de evangelio Jesús nos recuerda que podemos mirar más allá de los malos comportamientos de los demás y descubrir que también esas personas, especialmente esas personas, necesitan de nuestra comprensión y ayuda. 

Madre Paula sabía esto, y por eso, aunque trataba muy bien a todas sus alumnas, era especialmente cariñosa con aquellas que eran más revoltosas o rebeldes. ¿Y tú? ¿Cómo actúas?

 

  • Piensa en algún momento en que te has comportado mal con los demás porque tú mismo/a estabas mal. 

  • Ahora piensa en algún compañero/a que se haya comportado mal hace poco. ¿Qué puede haberle pasado para comportarse así? Haz una lista con todas las cosas que se te ocurran.

  • La próxima vez que veas a alguien que se comporta mal, no te quedes en lo que se ve, piensa en qué puede estar viviendo esa persona para comportarse así.