Miércoles de fábula

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Un grupo de ranas viajaba por el bosque muy contentas, hablando y riendo, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del pozo y, cuando vieron lo profundo que era, le dijeron a las ranas que cayeron que era imposible salir. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las ranas de fuera les decían que esos esfuerzos serían inútiles, que nunca podrían salir. Una de las ranas atendió a lo que las demás decían y dejó de esforzarse. 

La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que no iba a servir para nada, pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza. Hasta que finalmente consiguió salir del pozo.

Las otras le preguntaron: ¿Acaso no escuchabas lo que te decíamos? La ranita como pudo, les explicó que era sorda y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco. 

 

Una voz de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudarle, mientras que una palabra negativa puede provocar todo lo contrario. 

Por eso debemos de cuidar el vocabulario que usamos, cómo tratamos a los compañeros y cómo nos comunicamos, respondemos, preguntamos, etc… con los profesores.

 

¿Cómo dejas que te influya lo que te dicen los amigos, familia, vecinos, desconocido? ¿Todo te afecta igual? ¿Pides ayuda cuando no sabes lo que elegir? ¿Quieres contar con Jesús? Pidele que no te falte esa o esas personas que quieres que te ayuden y no te olvides de Él. 

Un agujerito en la luna

 

Cuenta una antigua leyenda que, en una época de gran calor, la gran montaña nevada perdió su manto de nieve, y con él toda su alegría. Sus riachuelos se secaban, sus pinos se morían y la montaña se cubrió de una gran roca gris. La luna entonces, siempre llena y brillante, quiso ayudar a su buena miga y como tenía mucho corazón, pero poco cerebro, no se le ocurrió otra cosa que hacer un agujero un su base y soplar suave para que una pequeña parte del mágico polvo que le daba su brillo cayera sobre la montaña en forma de nieve suave.

Una vez abierto, nadie alcanzaba a tapar ese agujero. Pero a la luna no le importó. Siguió soplando y tras varias noches vaciándose, perdió todo su polvo blanco. Sin él estaba tan vacía que parecía invisible, y las noches se volvieron completamente oscuras y tristes. 

La montaña, apenada, quiso devolver la nieve a su amiga. Pero como era imposible hacer que nevase hacia arriba, se incendió por dentro hasta convertirse en un volcán. Su fuego transformó la nieve en un denso humo blanco que subió hasta la luna, rellenándola un poquito cada noche, hasta que ésta se volvió a ver completamente redonda y brillante. Pero cuando la nieve se acabó, y con ella el humo, el agujero seguía abierto en la luna, obligada de nuevo a compartir su magia hasta vaciarse por completo.

Viajaba con la esperanza de encontrar otra montaña dispuesta a convertirse en volcán, cuando descubrió un pueblo que necesitaba urgentemente su magia. No tuvo fuerzas para frenar su generoso corazón, y sopló sobre ellos, llenándoles de felicidad hasta apagarse ella misma. Parecía que la luna no volvería a brillar, pero, al igual que la montaña, el agradecido pueblo también encontró la forma d hacer nevar hacia arriba. Igual que hicieron los siguientes y los siguientes y los siguientes…

Y así cada mes, la luna se reparte generosamente por el mundo hasta desaparecer, sabiendo que en unos pocos días sus amigos hallarán la forma de volver a llenarla de luz.

                     LA VERDADERA GENEROSIDAD IMPLICA DAR LO MEJOR QUE 

CADA UNO TENEMOS, NO SOLO LO QUE NOS SOBRA.

SER GENEROSOS Y AGRADECIDOS POR TODO LO QUE TENEMOS, NOS

 HACE CRECER Y MADURAR COMO PERSONAS.

EL PEZ ARCO IRIS

¡Qué bonito es compartir con los demás! Es cuando realmente estamos contentos y somos felices. Jugando todos juntos y compartiendo, ¡sumamos sonrisas!.

Vamos a sentirnos cerca de Jesús, de nuestros compañeros, de nuestra familia…, …
sabemos que cuando sonreímos nuestros corazones se acercan. Le pedimos a María que
hoy nos ayude a sonreír y a no gritar a nadie.