Lunes de buenas noticias  -  Evangelio del Domingo

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4 OCTUBRE con la Palabra. 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,2-16):

NARRADOR: En aquel tiempo se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús para ponerlo a prueba:
FARISEO 1: ¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?
NARRADOR: Jesús le respondió respondió:
JESÚS: ¿Qué es lo que os ha mandado Moisés?
NARRADOR: Ellos dijeron:
FARISEO 2: Moisés permitió divorciarse mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa.
NARRADOR: Entonces Jesús les respondió:
JESÚS: Si Moisés os dejó hacer esto, fue debido a la dureza de vuestro corazón. Pero desde el principio al crearnos, Dios nos creó hombre y mujer.
FARISEO 1: Entonces ¿qué debemos hacer?
JESÚS: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne.
FARISEO 2: Entonces lo que nos dijo Moisés ¿qué pasa con ello?
JESÚS: Ya os lo dije antes, lo hizo por la dureza de vuestro corazón, pero ya os he dicho lo que Dios quiere: “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”.
NARRADOR: Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
DISCÍPULO 1: Maestro, explícanos un poco más todo lo que acabas de decir a los fariseos.
JESÚS: Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio".
DISCÍPULO 2: Señor, creo que nos lo has dicho muy claro.
NARRADOR: Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara.
DISCÍPULO 1: ¡Fuera, fuera!... niños…, no molestéis al Maestro.
NARRADOR: Al ver esto, Jesús se enfadó y les dijo:
JESÚS: Dejad que los niños se acerquen a mí; no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios.
DISCÍPULO 2: Maestro, ya estamos otra vez diciendo esas cosas raras. ¿Qué quieres decir con eso de hacerse como niños?
JESÚS: Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.
NARRADOR: Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos
 
Palabra del Señor

 

Explicación

En tiempos de Jesús había leyes que eran injustas porque favorecían a los varones y perjudicaban a las mujeres. Por ejemplo la ley que permitía al hombre echar de casa a la mujer sin darle explicaciones y por algún pequeño motivo. Era una ley que oprimía y aterrorizaba a las mujeres. Jesús se enfrentó a esa ley, diciendo que el varón y la mujer son iguales en dignidad y que, el amor por el que están casados y unidos debe ser tan grande, que por nada del mundo deben despreciarse ni abandonarse. 

Hoy convivimos con alegría, nos cuidamos. Las leyes amparan al hombre y a la mujer, pero aún nos queda comportarnos mucho mejor los unos con los otros, somos seres humanos, creados por Dios, para amarnos y respetarnos. Hoy especialmente, fíjate cómo tratas a tus compañeras en clase, a tu mamá, a la abuela. Le pedimos a María que nos acompañe y cuide.

A tu amparo.

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LUNES 18 DE OCTUBRE

Lectura del Evangelio según San Marcos 10, 35-45

Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: —Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir. Les preguntó: —¿Qué queréis [de mí]? Le respondieron: —Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda. Jesús replicó: —No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber la copa que yo he de beber o bautizaros con el bautismo que yo voy a recibir? Ellos respondieron: —Podemos. Jesús les dijo: —La copa que yo voy a beber también la beberéis vosotros, el bautismo que yo voy a recibir también lo recibiréis vosotros; pero sentaros a mi derecha y a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado. Cuando los otros lo oyeron, se enfadaron con Santiago y Juan. Pero Jesús los llamó y les dijo: —Sabéis que entre los paganos los que son tenidos por gobernantes tienen sometidos a los súbditos y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre vosotros; más bien, quien entre vosotros quiera llegar a ser grande que se haga vuestro servidor; y quien quiera ser el primero que se haga esclavo de todos. Pues este Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por todos.

 

Jesús nos dice que para ser los primeros tenemos que ayudar a los demás.

¿Qué puedo hacer para ayudar a los demás? ¿Cómo puedo hacer para que mis compañeros de clase se sientan bien y estén a gusto?

¿Cómo puedo ayudar a mi familia?

La meditación por el mar

Evangelio (Mc 10, 46-52):
En aquel tiempo, cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una
gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al
camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús,
ten compasión de mí!». Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho
más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle». Llaman al
ciego, diciéndole: «¡Ánimo, levántate! Te llama». Y él, arrojando su manto, dio un brinco y
vino donde Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le
dijo: «Rabbuní, ¡que vea!». Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». Y al instante, recobró
la vista y le seguía por el camino.

REFLEXIÓN
En este pasaje del Evangelio contemplamos a un hombre con dificultades que encuentra la
alegría gracias a Jesús.
A veces nosotros estamos ciegos con los ojos del corazón Sólo nos vemos a nosotros
mismos, nuestros egoísmos y caprichos. Y no somos capaces de mirar a los demás, de
mirar a Jesús y ver lo que quiere de mí.
Jesús nos dice: “¡pídeme todo lo que necesites!. Te daré fuerzas cuando estés cansado. Te
consolaré cuando estés triste.
CERRAMOS LOS OJOS y pedimos a Jesús que nos ayude en algo concreto (algo que
debemos mejorar, alguna situación personal o familiar,...). También pedimos que nos ayude
a ver las necesidades de quienes tenemos a nuestro alrededor.