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Miércoles de fábula

Miércoles 6 de mayo de 2026

TÍTULO DE LA FÁBULA: EL MESONERO Y LA COPA

Un mesonero buscaba una vasija para un estimado cliente.

-Elígeme a mí -grita una copa dorada-. Brillo y estoy reluciente. Mi belleza y lustre superan a los de todas los demás. ¡El oro es lo mejor!

El mesonero siguió inspeccionando sin decir una sola palabra.

 Se quedó mirando una copa plateada de silueta curvilínea y alta:

-Estaré en tu mesa siempre que te sientes a comer. Mi diseño es elegante. Además, la plata viste mucho.

Sin prestar mayor atención a lo que oía, el mesonero puso sus ojos en una copa de bronce. Estaba pulida, y además era amplia y poco profunda:

-¡Fíjate, fíjate! -gritaba la copa-; sé que te serviré. Colócame sobre la mesa para que todos me vean. -¡Mírame! -suplicó la copa de cristal-. No oculto nada, soy transparente y clara como el agua de un manantial. Aunque soy frágil estoy segura de que te haré feliz.

El mesonero se acercó después a una copa hecha de madera. Estaba bien pulida y labrada, parecía sólida y robusta:

-Tengo muchos usos, señor -dijo la copa de madera-. Aunque es mejor que me utilices para agua, no para el vino.

Por último el mesonero reparó en una copa de barro cocido. Estaba algo rota, sucia, polvorienta y arrumbada en un rincón de la bodega.

-¡Aaaaah! Ésta es la copa que andaba buscando. La arreglaré la limpiaré y la utilizaré. No busco una que esté orgullosa de sí misma. Sólo necesito una sencilla copa de barro, resistente y fuerte en la que el continente no distraiga de la calidad de su contenido.

Luego, con cuidado, tomó aquella copa de barro, la compuso, la limpió, la llenó y se dirigió a ella con simpatía:

-Este es el trabajo que quiero que desempeñes: dar a los demás lo que yo te doy a ti.

REFLEXIÓN/MORALEJA: Dios elige a quien quiere. Dios no nos necesita, pero nos quiere. Que Dios nos elija es siempre un don suyo. No lo merecemos nunca. El modo que tiene Dios de elegir no coincide muchas veces con el nuestro. Nosotros solemos guiarnos por las apariencias. Él elige mirando la sencillez, la pureza y la generosidad de nuestros corazones.

 

PETICIÓN U ORACIÓN FINAL: A tu amparo y protección…

Miércoles 13 de mayo de 2026

TÍTULO DE LA FÁBULA: EL NIÑO QUE QUERÍA CONOCER A DIOS

Había una vez un pequeño niño que quería conocer a Dios. Él sabía que había que hacer un largo viaje hacia donde vivía Dios, entonces empaquetó una maleta con panecillos y juegos y emprendió su partida.

Cuando había recorrido una parte del camino, se encontró con una viejecita. Ella estaba sentada en el parque, observando algunas palomas. El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta. Estaba a punto de tomar su zumo cuando notó que la viejecita se veía con hambre, entonces él le ofreció un panecillo.
Ella lo aceptó muy agradecida. Su sonrisa era tan bella que el niño quería ver esa sonrisa nuevamente, entonces le ofreció a ella un zumo.

Nuevamente ella volvió a sonreír.

El niño estaba encantado. Ellos se quedaron allí toda la tarde comiendo y sonriendo, pero ninguno de ellos decía palabra alguna.

Cuando empezó a oscurecer, el niño estaba cansado y se levantó para irse. Antes de haber dado unos pasos más, él se dio la vuelta y corrió hacia la viejecita y le dio un abrazo. Ella le dio la más grande y hermosa sonrisa.

Cuando el niño abrió la puerta de su casa, su madre estaba sorprendida por la felicidad que el niño demostraba. Ella le preguntó cuál era la causa. Él le contestó:
- He comido con Dios. ¿Y sabes qué? ¡Ella tiene la sonrisa más bella que he visto!
Mientras tanto la viejecita, también con mucha felicidad, regresó a su casa. Su hijo estaba anonadado por la paz que mostraba en su cara y preguntó:
- Madre, ¿qué hiciste el día de hoy que te ha hecho tan feliz?
Ella contestó:
- Comí panecillos en el parque con Dios. ¿Y sabes qué?, Él es más joven de lo que esperaba.      Anónimo

 

REFLEXIÓN/MORALEJA:

Esta historia nos muestra que podemos encontrar a Dios en todos los lugares y en todas las personas. Desafortunadamente, muchos de nosotros pasamos la vida
buscando una visita de Dios, una señal, pero estamos muy ocupados para reconocerlo en aquellas personas que tenemos cerca de nosotros.

Te pido que pienses durante dos minutos en esas personas que te has encontrado a lo largo de tu vida, y al igual que el niño y la viejecita, has visto a Dios en ellas. ¡Seguro que son más de las que pensabas!



 

PETICIÓN U ORACIÓN FINAL:

Jesús, ayúdame a ver el rostro de Dios en cada persona que tengo cerca, en mi familia, en mis amigos y también en aquellos con los que me cuesta más. Que sepa descubrirte en sus palabras, en sus gestos y en sus necesidades, y que no pase de largo ante quien me necesita.

Enséñame a mirar con amor, a escuchar con paciencia y a actuar con bondad. Dame un corazón atento y sencillo, capaz de acoger, comprender y perdonar. Que no juzgue, sino que sepa ver lo bueno de cada persona y trate a todos con respeto y cariño.

Que en mi día a día, en lo pequeño y en lo sencillo, pueda reflejar tu presencia y ser instrumento de tu amor. Y que, al encontrarme con los demás, también ellos puedan descubrir un poco de Ti en mí.

A tu amparo y protección…

Miércoles 20 de mayo de 2026

TÍTULO DE LA FÁBULA: LA FUENTE DE LOS CIEN TALENTOS

En una pequeña isla en medio del océano se encontraba la Fuente de los Cien Talentos. Todos los niños que al nacer eran bañados en cualquiera de sus cien chorros adquirían un talento que podrán compartir con sus familiares y amigos.

Con el paso de los años había quienes tardaban en conocer su talento, otros no llegaban a saber jamás cuál era, pero los que lo averiguaban dedicaban gran parte de su tiempo a mejorarlo y utilizarlo en favor de los demás. Hasta que, un día, la fuente se secó y la gente del pueblo comenzó a asustarse.

Los ancianos, mucho más inteligentes que los que se creen muy listos, observaron que los que tenían talentos presumían de ellos y se comportaban de forma orgullosa y arrogante.

Por este motivo, muchos habitantes del pueblo comenzaron a sentir envidia y, como el agua de la fuente nacía de las raíces del Árbol de la Humildad, la envidia causó que la fuente se secara poco a poco.

Un día hubo tanta envidia entre los habitantes de la isla que la fuente dejó de echar agua, y ningún niño pudo adquirir su talento.

Con el paso de los años, la vida se fue haciendo más monótona y aburrida, ya que al no haber nuevas personas talentosas todos actuaban de forma similar: cocinando de la misma manera, corriendo a la misma velocidad, o dibujando e inventando objetos muy parecidos.

El día en el que el último vecino talentoso de la isla falleció, todos se sintieron muy culpables y aprendieron una importante lección:

- Debemos aceptar las diferencias de los demás sin pensar que son mejores o peores que nosotros, y ayudarlos a descubrir sus talentos en vez de provocarles envidia con los nuestros.

En aquel preciso momento, una fuerte tormenta de lluvia de humildad bañó a todos los habitantes de la isla, y poco a poco volvieron a tratarse con tanto amor y respeto como en el pasado.

Entonces, la Fuente de los Cien Talentos volvió a echar agua por sus cien caños para que los niños que nacieran disfrutasen nuevamente de sus talentos. Esta vez, sus padres y amigos se ocuparían de enseñarles desde pequeños a utilizarlos adecuadamente para ayudar a los demás, y no presumir de ellos.

                                                                                              Juan Lucas Onieva López

 

REFLEXIÓN/MORALEJA:

Este cuento nos recuerda la parábola de los talentos: Dios nos regala dones únicos no para presumir, sino para ponerlos al servicio de los demás. Cuando dejamos que la envidia o el orgullo entren en nuestro corazón, esos dones pierden su sentido y dejan de dar fruto. En cambio, cuando vivimos con humildad, agradeciendo lo que somos y ayudando a otros a descubrir sus talentos, todo vuelve a florecer y se llena de vida.

 

PETICIÓN U ORACIÓN FINAL:

Padre bueno, gracias por todos los talentos y dones que has puesto en nosotros, por lo que somos y por todo lo que recibimos cada día. Te pedimos que nos ayudes a descubrirlos y a utilizarlos siempre para el bien de los demás.

Enséñanos a vivir con humildad, sin orgullo ni envidia, reconociendo que todo viene de Ti. Que sepamos compartir lo que tenemos, ayudar a quienes nos rodean y poner nuestros talentos al servicio con alegría y sencillez.

Haznos instrumento de tu amor, para que, a través de nuestras acciones, otros también puedan conocerte. 

A tu amparo y protección…

Miércoles 27 de mayo de 2026

TÍTULO DE LA FÁBULA: EL BALDE CHINO

Una anciana señora china poseía dos grandes baldes, suspendidos en cada extremidad de una vara, que ella cargaba en su espalda.

Uno de los baldes estaba rajado y el otro era perfecto. Este último estaba siempre lleno de agua al final de la larga caminata desde el torrente hasta la casa, en cuanto el rajado llegaba medio vacío.

Por largo tiempo esto fue así, con la señora que llegaba a la casa con solamente un balde y medio de agua.

Naturalmente el balde perfecto estaba muy orgulloso de su propio resultado y el pobre balde rajado tenía vergüenza de su defecto, de lograr hacer sólo la mitad de aquello que debería hacer.

Después de dos años, reflexionando sobre su propia y amarga derrota por estar rajado, el balde habló con la señora durante el camino:

“Tengo vergüenza de mi mismo, porque esta rajadura que tengo me hace perder la mitad de el agua durante el camino hasta tu casa”

La anciana sonrió: “Has observado que lindas flores hay solamente en tu lado del camino?"
-” Yo siempre supe de tu defecto y llevando planté semillas de flores en tu lado en el camino."
“Y todos los días, cuando regresábamos, tú las regabas.”
“Por dos años pude recoger aquellas bellísimas flores para adornar la mesa!"
“Si tú no fueras como eres, ¡yo no habría tenido aquellas maravillas en mi casa!"
Autor desconocido

 

REFLEXIÓN/MORALEJA:

A veces pensamos que no somos suficientes, que tenemos fallos o grietas que nos hacen menos valiosos. Pero Dios no se equivoca con ninguno de nosotros. Como en el balde rajado, aquello que vemos como un defecto puede ser precisamente el camino para hacer el bien.

Dios nos ha creado a cada uno con una misión única. Aunque no siempre la entendamos o pensemos que no tenemos nada especial, Él puede transformar nuestras debilidades en algo hermoso para los demás. Lo importante no es ser perfectos, sino dejarnos usar por Dios con humildad y confianza.

Quizá nuestras grietas son justo lo que permite que broten flores en el camino de otros. Por eso, no debemos compararnos ni desanimarnos, sino descubrir cómo, siendo como somos, podemos amar, ayudar y hacer el bien.

Porque en las manos de Dios, todo, incluso lo que creemos que es un fallo, tiene un sentido y puede convertirse en algo bueno.

 

PETICIÓN U ORACIÓN FINAL:

Padre, gracias por haberme creado como soy, con mis cualidades y también con mis fragilidades. Gracias porque en todo hay un sentido, aunque a veces no lo entienda, y porque Tú puedes sacar algo bueno de cada parte de mi vida.

Te pido que me ayudes a aceptar lo que soy con humildad y confianza, sin compararme ni desanimarme. Enséñame a descubrir la misión que has puesto en mí y a poner mis dones, incluso mis grietas, al servicio de los demás.

Haz que, en tus manos, mi vida pueda dar fruto y que, sin darme cuenta, también yo ayude a que crezcan flores en el camino de otros.

A tu amparo y protección…

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Fundación Educativa Escolapias

A tu amparo y protección...

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