Oración de la
mañana
Lunes de buenas noticias - Evangelio del Domingo

LUNES 7 - SEPTIEMBRE
El primer día de la semana nos trae la buena noticia durante todo el curso. Hoy nos toca conectar con la Buena Noticia de nuestro amigo Jesús. ¿Te has acordado de Él este verano?
Cuéntanoslo. Jesús nos cuenta en esta lectura que Él tiene muy presente cada día cuidar del otro, deja sus cosas y habla con sus amigos para que le ayuden...
Escucha.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 6-11
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: - Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo al grupo grande, y si no hace caso ni siquiera a este grupo, piensa más despacio que harás. (...) Os aseguro además que, si dos de vosotros se ponen de acuerado en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
PALABRA DE DIOS.
Eso quiere Jesús que hagamos este curso, que pongamos UN GRAN CORAZÓN en todo lo que hagamos y le tengamos a Él presente en el colegio, en vuestra
EVANGELIO LUNES 14 SEPTIEMBRE
Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 21-28
NARRADOR: En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
PEDRO: Señor, si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?
JESÚS: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
DISCÍPULO1: Maestro, no crees que te estás pasando. Moisés nos dice otra cosa. (...)
NARRADOR: Si no perdonamos los demás indignados, nos pueden entregar a los verdugos... .
JESÚS: Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano». PALABRA DE DIOS.
REFLEXIÓN:
Hemos escuchado este Evangelio que nos INVITA a CUIDAR nuestro CORAZÓN cada día. Quizá el primer paso no sea intentar perdonar de inmediato, sino, sencillamente hacer memoria: recordar cuántas veces Dios ha tenido paciencia con nosotros, cuántas veces Dios ha vuelto a empezar conmigo cuando yo ya había dejado de creer en mí mismo. Cuántas veces su misericordia fue más grande que mi pecado. El perdón no es una obligación imposible, sino la forma concreta de parecerse al corazón de Dios. Setenta veces siete no es una cifra que haya que contar, sino la medida de una paciencia que no se cansa. Tienes libertad para actuar, escoge lo mejor para tí y para los demás.
Que este curso aprendamos a vivir con un corazón abierto para que vaya ampliando el amor hacia los demás.
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.

Evangelio lunes 21 septiembre
Lectura según san Mateo 20,1-16
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
El Reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ello en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vió a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: - Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salio al caer la tarde y encontro a otros, parados, y les dijo: - ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: - Nadie nos ha contratado. El les dijo: - Id también vosotros a mi viña.
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: - Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. Vinieron los del atardecer, y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: - Estos últimos han trabajado sólo una hora y les has dado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.
El replicó a uno de ellos: - Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque soy bueno?
Así los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos. PALABRA DE DIOS.
REFLEXIÓN (escucha y ve pensando en ti mismo/a...y tus respuestas)
La verdad es que la estricta justicia nuestra no es tan estricta ni tan justicia. Dios nos dice que si fuéramos tratados en estricta justicia por Él –y también por los hombres -, tendríamos menos de lo que tenemos, seríamos menos de lo que somos.
Para Dios no hay últimos ni primeros. Ese es un asunto nuestro.
Lo que Dios quiere es que se responda a su llamada sea la hora que sea. Pide que se sea fiel a lo que Dios quiere de cada uno y realicemos lo que se nos pide; sin pedir cuentas a Dios por su actitud con los demás.
Mejor que protestar por la generosidad de Dios ante el hermano y dejarnos llevar por la envidia, debemos imitar su manera generosa de actuar, tratar de que nuestros planes se acomoden cada vez más a los suyos. Eso es la justicia verdadera.
¿Le pedimos que nos ayude? ¿Qué le puedes decir tú? ¿Qué necesitarías para actuar bien?

Lectura evangelio 28 septiembre
Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: - ¿Qué os parece?
Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña". El le contestó: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. El le contestó: "Voy, señor". Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre? Contestaron: - El primero. Jesús les dijo: - Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis. PALABRA DE DIOS.
Reflexión
Lo que cuenta, podríamos decir, son las obras, el compromiso, recordando aquello de no basta decir ¡Señor, Señor!. El acento está, justamente, en aquellos que habiéndose negado a la fe primeramente, se dejan llenar al final por la gracia de Dios, aunque esto sirve para desenmascarar a los que dicen que sí y después hace su propia voluntad, no la del padre. ¿Intentas ser coherente y responsable con lo que dices y haces? o ¿eres de los que por delante dice una cosa y después hace otra?
Dios nos invita con libertad a ser responsables, pongamos nuestra confianza en que podemos hacerlo y dejémonos ayudar por Dios.
